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jueves 02/10/2014

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Valentino Rossi se viste de coyote

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RossiblogUri

Por Oriol Puigdemont

El regreso de Valentino Rossi a Yamaha, al lado de Jorge Lorenzo, parece haber quedado en un segundo plano por la estruendosa irrupción en escena de Marc Màrquez. A pesar de ello, es indiscutible que Rossi sigue siendo el alma de un campeonato que tirita, y si no lo hace debería hacerlo, al imaginar el momento en que decida colgar el mono.

El italiano está encantado con la M1, su vieja amiga, la moto con la que ha viajado por su plenitud, aquella con la que se tuvo que pelear y mucho, de entrada, hasta que le cambió el carácter y la convirtió, con los años, en la referencia de la parrilla. Después de dos temporadas para olvidar subido a una Ducati incorregible a su modo de ver, el prototipo japonés le ha puesto la vida más fácil a Il Dottore. A pesar de eso, son pocos los que vuelven a considerarle una amenaza real para Lorenzo y Dani Pedrosa, los dos principales favoritos en la gresca por la corona que arrancará en Qatar el próximo 7 de abril.

Si Pedrosa tiene una velocidad de vértigo, el ritmo de Lorenzo en las tandas largas es inigualable, mientras que Rossi se queda a media camino en ambos casos. Así las cosas, y haciendo mía una frase de Randy Mamola, el nueve veces campeón del mundo se pondrá este curso el disfraz de coyote para tratar de sacar tajada de cualquier oportunidad que se le presente. Dicho esto, convendría que cada uno reflexionara individualmente y contestara a la siguiente pregunta: ¿En qué punto hay que situar la frontera que separa el éxito del fracaso en el curso que se le avecina?

La respuesta correcta no existe porque tampoco hay un único criterio. Los hay, porque los hay, que no conciben que alguien con su palmarés y posición, considerado por la mayoría como el mejor motorista de la historia además del icono mundial de motociclismo moderno, siga enfrascado en un campeonato que a priori sabe que no puede ganar. Aunque, por otro lado, también existe la otra facción de la hinchada, aquellos que le seguirían viendo como un héroe si gana de nuevo, aunque solo fuera una vez, siempre que merodee habitualmente entre el tercer y el quinto puesto.


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