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miércoles 27/08/2014

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Al adversario, ni agua

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Por Tomás Díaz-Valdés

Vuelve la polémica sobre los adelantamientos. ¿Son o no son legales? A lo largo de mi vida he sido testigo de cómo un piloto adelantaba a su adversario en la última curva de la vuelta final. Ángel Nieto ha sido un maestro en este arte, porque para adelantar en la última curva y en la última vuelta hay que tenerlos bien puestos. Solo lo hacen los grandes. Sobre todo, cuando se hace de una manera tan al límite. Como el adelantamiento de Valentino Rossi a Sete Gibernau en las mismas circunstancias y el mismo lugar hace unos años.

No es la primera vez que ocurre ni será la última. Y más ahora, cuando las mecánicas están tan igualadas y el factor piloto es tan influyente. Para los adelantamientos a vehículo parado ya está la F1. Las motos son otra cosa. La lucha cuerpo a cuerpo es la esencia de esta especialidad. Para ganar hay que tener hambre de triunfo, como la tiene Marc Márquez, que además, conduce como los grandes. Con ese sentido tan especial que solo tienen los pilotos de ‘raza’.

Es humillante que te adelante un ‘parvulito’ cuando el que es adelantado es el divo del certamen. Pero, amigo, a esta especie de adversarios -no digo enemigos- no hay que darles ni agua; aprovechan el más mínimo resquicio para colocártela. Este fue el error de Lorenzo. Menosprecio a su adversario y le dejó la puerta más abierta que en una salida de emergencia en el Santiago Bernabéu, que son anchas y abundantes. Además, Lorenzo ha hecho lo mismo cuando crecía como piloto.

Todavía me acuerdo de la pasada que le hizo Nieto a Barry Sheene en la última curva de la vuelta final en una carrera de 125. Fue en Sachsenring (1972). Le dejó pasar antes de la frenada; Barry, engañado, freno también. Y cuando tenía la puerta abierta, Nieto le volvió a pasar por el lado contrario al que se esperaba Sheene, ganado la carrera el español. Al final, el británico le dijo con su habitual sonrisa y en su habitual español lleno de tacos: ¡Eres un cabrón! Eran otros tiempos. Por la tarde se fueron a tomar unas copas y ligar lo que se podía. Vamos, que veían una escoba con faldas y ya estaban compitiendo de nuevo a ver quién se la llevaba antes a la cama. En esto, los dos tenían muchas habilidades los jodios.

Lo que no entendí es que Lorenzo rechazara la mano de Márquez. Que diferencia con lo que contamos de otros tiempos. ¿Soberbia? No lo sé. Lorenzo ha cambiado en este sentido. No tiene nada que ver con aquel Lorezo gilipollas de hace unos años. Con esas celebraciones que tanta antipatía hacia su persona fomentó. Ahora es más comedido, más persona, más humilde. Por este motivo no comprendo su actitud. Supongo que le harán reflexionar. Las carreras son así, agresivas, espectaculares, en la que los pilotos tienen hambre de triunfo. Por eso insisto y matizo en lo del titular: En carrera, al adversario, ni agua. Y menos a uno como Márquez, que es más listo y valiente que los ratones coloraos.

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